NESxtalgia – Viajamos al pasado de la mano de las tortugas más… ¡Cowabunga!: Teenage Mutant Ninja Turtles 2: The Arcade Game

NESxtalgia es una sección que, bajo un prisma tan «sesgado» como eminentemente personal/vivencial, surgió con la idea de compartir con todos vosotros el excelso catálogo de la irreductible NES. Utilizando, por el camino, la definición de nostalgia, entendida como un sentimiento de anhelo por un momento, situación o acontecimiento pasado, como eje tractor. Y lo hizo con Battletoad. Una deliciosa oda a la acción más macarra, a las plataformas y a… ¡las ranas! Pues, precisamente, de seres verdes va la cosa en esta nueva entrega. No en vano, me toca volver a viajar al pasado de la mano de Kevin Eastman, Peter Laird y las Tortugas Ninja Mutantes Adolescentes. Bienvenidos, una vez más, a un trocito de mi NESxtalgia. Bienvenidos a Teenage Mutant Ninja Turtles 2: The Arcade Game para NES y a la era dorada de Konami.

 

 

Tortugas, ninjas, mutantes y adolescentes… ¡Pura cultura pop-lomitera!

Sí, amigos, finales de los 80 y gran parte de los 90 fue un periodo en el que los jóvenes se reunían con amigos y familiares para jugar videojuegos. ¿El lugar escogido? Inmensos, e insalubres, salones recreativos repletos de máquinas arcade. Y es que por aquel entonces no todos podían permitirse disfrutar de costosos sistemas domésticos en casa. Siendo, como os podéis imaginar, el arcade de los famosos quelonios uno de los ejemplos más representativos y visitados.

 

 

 

Con semejante carta de presentación, y con todo un constructo social, cultural y lúdico girando en torno a las famosas tortugas, la llegada a NES de Teenage Mutant Ninja Turtles 2: The Arcade Game fue un verdadero golpe de efecto (término ahora conocido como vende consolas). Para muchos, las 7990 pesetas mejor invertidas. Bueno, en el caso de un servidor tocó acudir a un recurso clásico: la «tienda» de segunda mano Action Replay. Sí, la caja estaba de aquella manera, pero sus instrucciones siguen enmarcadas en casa.

 

A medio camino entre cómic, películas y animación

Teenage Mutant Ninja Turtles 2: The Arcade Game se presenta como un beat´em-up de desplazamiento lateral y de arriba a abajo. Hasta aquí todo normal. No obstante, se trata de un título que logró algo que otrora parecía impensable. Traernos un arcade (por aquel entonces el Magna Cum Laude gráfico y sonoro) a nuestra querida NES. Las limitaciones técnicas eran claras y las jugables también. Y es que aquí el multijugador local a 4 se reducía a 2. A pesar de todo, la esencia permanecía intacta. Por cierto, aún me parece escuchar el clic de cruceta y botones al ejecutar otro de sus grandes reclamos, el mítico código Konami:

 

↑ ↑ ↓ ↓ ← → ← → B A

 

 

A nivel de historia, el título nos trasladaba a Manhattan. Leo, Don, Mike, Ralf y el Maestro Astilla (Splinter) se introducen en un edificio en llamas para salvar a Abril. Por desgracia, el Despedazador (Shredder) acaba secuestrándola. ¿Nuestra misión? Rescatarla y, ya de camino, descubrir el plan urdido por el Clan del Pie y compañía. Prototípico, ¿verdad? La grandeza aquí radicó, y esto es parte ya de nuestro imaginario colectivo, en saber trasladar tanto los cómic como las películas y la serie animada del 87 a los 8 bits de NES de una forma tan acertada y vistosa como respetuosa. Cada movimiento, enemigo, atrezo, arreglo sonoro o guiño respira tortuga por los cuatro costados caparazones. Algo que, como os podéis imaginar, logró amplificar, aún más si cabe, mi afición por los seres antropomórficos.

 

Tortugas al poder… ¡pero mejor en compañía!

Más allá del espectacular apartado artístico y técnico o del cariño puesto en cada pixel, si algo recuerdo de Teenage Mutant Ninja Turtles 2: The Arcade Game es su multijugador local para 2 jugadores. Y es que, por aquel entonces, siempre había un Player 2 por casa (y no hablo solo de mis hermanos) dispuesto a empuñar los nunchakus de Mike, el bō de Don, los sais de Ralf o la katanas de Leo.

 

 

Estaba claro que, al encontramos ante un beat´em-up repleto de acción, la diversión no iba a faltar. No obstante, y más allá de las limitaciones técnicas propias del aumento de personajes en pantalla, el apartado mecánico multiplicaba por 10 su diversión junto a un segundo jugador. Que las tortugas contarán con tres tipos de ataques (normal, patada en el aire y ataque especial) era otro gran aliciente para que, en el fragor de la batalla, la propuesta nunca se tornará repetitiva. ¿Un juego corto? Totalmente. No obstante, el cooperativo local logró mantenernos pegados a la pantalla NO plana durante decenas de horas. Algo que, como os podéis imaginar, sitúa a este título en un lugar privilegiado dentro de mi in-finita mochila jugable.

 

 

Algunas curiosidades:

  • El juego, y nos encontramos ante un gran hito para los 8 bits de NES, cuenta con cerca de 800 enemigos repartidos durante toda la aventura.
  • ¿Te has fijado en los carteles de Pizza Hut situados en los diferentes niveles. Que a las tortugas les encanta la piza es algo evidente y la cadena de restaurantes estadounidense Pizza Hut supo aprovecharlo como «patrocinador» oficial.
  • En territorio Europeo la palabra ninja fue suprimida del título (Teenage Mutant Hero Turtles) al ser considerada violenta. Una práctica, por aquel entonces, bastante habitual.
  • El Port de NES cuenta con dos niveles inéditos (3 y 6) y con dos enemigos exclusivos (Tora y Shogun).
  • En la versión europea el código Konami otorga 20 vidas y en la japonesa solo 10. Por su parte, la versión japonesa es mucho más sencilla. Siendo posible derrotar a casi todos los enemigos con una simple patada voladora.
  • El título está basado en los comics anteriores a las películas y a la serie animada.
  • ¿Te has fijado en la chica en monopatín que parece en el segundo nivel? Pues el motivo de su inclusión sigue siendo todo un misterio.
  • Nos encontramos ante uno de los juegos más vendidos de NES con varios premios a sus espaldas.
  • Pese a su aspecto más cercano a los cómics y la serie animada, el manual de instrucciones presenta el juego como una secuela de la primera película de acción real.