La historia de la llegada de Kingdom Come Deliverance a Nintendo Switch ha sido realmente turbulenta. Un título que en un primer momento, allá por 2021, se listó en la eShop, pero cuyos creadores negaron la mayor rápidamente para, apenas unos meses después, acabar anunciando oficialmente la versión de la híbrida. Han transcurrido tres años desde aquel vaivén y al fin podemos disfrutar del peculiar RPG del estudio checo Warhorse Studios gracias a la buena mano de Saber Interactive, compañía que ya cuenta con varios ports tan satisfactorios como, por ejemplo, el de The Witcher 3.
Probablemente te estés preguntando qué tiene de peculiar este título frente a otros juegos del género. La respuesta a esto es bien sencilla. Estamos acostumbrados a juegos de rol con tintes de fantasía, muchos de ellos de excelente factura, como The Elder Scrolls, Baldur’s Gate, Diablo y otros tantos. Sin embargo, es bastante menos habitual encontrarnos con una aventura que se desprenda de todo elemento ajeno al mundo real, y se entregue de pleno a la misión de reflejar con la mayor exactitud posible los modos de vida de otra época. Prepara tu cota de malla, tu gambesón y tu yelmo, nos espera la máquina del tiempo. ¿Destino? La Baja Edad Media.
Corren malos tiempos en Bohemia
Nos encontramos en la región de Bohemia, en la actual República Checa, en el año 1403. La apacible vida de Henry, el hijo del herrero de Skalice, se ve truncada de forma irreversible por una repentina invasión del ejército comandado por Segismundo, hermano del rey Wenceslao IV y su máximo rival en la lucha por el trono. Los bárbaros comandados por Segismundo arrasan con la aldea hasta sus cimientos, cobrándose las vidas de casi todos sus habitantes, entre ellos, los propios padres de Henry, que consigue escapar a duras penas y salvar su vida.
Las heridas del corazón de Henry no podrán sanar sin la correspondiente venganza. Es por esto que el joven emprende un viaje con un doble objetivo: encontrar al ladrón de la última espada forjada por su padre, para poder devolvérsela al señor de la aldea, sir Radzig Kobyla, y cobrarse la vida del hombre que asesinó a sus progenitores. Todo ello le lleva a una aventura en la que descubrirá que la amenaza que se cierne sobre su región es de una naturaleza muy diferente a la que podía imaginar desde un primer momento… Y que sus objetivos de futuro tienen un trasfondo invisible de primeras para sus inexpertos ojos.
Kingdom Come Deliverance y la dureza de la vida medieval
La intención de Kingdom Come Deliverance es clara desde el primer momento: quiere ser realista e intenta serlo en todo lo que puede. Esto significa muchas cosas: en primer lugar, que no vamos a encontrar elementos mágicos y fantásticos en nuestra aventura. El mundo es el que cabría esperar encontrar en los inicios del siglo XV, con las creencias, las inquietudes y los problemas de la época. Todo ello viene acompañado de un menú de Códice que nos cuenta muchísimos detalles de la vida cotidiana de la época, y de los personajes y lugares históricos en los que se inspira la aventura. Una gran muestra de que sus creadores sienten un respeto reverencial por ese período histórico, y que coquetea con lo divulgativo de forma indisimulada.
En lo relativo a la jugabilidad, esa búsqueda de realismo impregna cada rincón. Nuestro personaje pasa hambre y tiene sueño, con lo que necesita alimentarse y dormir con cierta frecuencia. También puede sufrir heridas que necesitan tratarse de forma adecuada, con vendajes o ungüentos, para no acabar sufriendo una infección o un desangramiento. La comida que compramos, recolectamos o cazamos se pudre con el paso de los días, y podemos intoxicarnos al comerla. Nuestro armamento y armaduras se deterioran con el uso, y necesitamos llevarlas a arreglar o aprender a arreglarlas por nosotros mismos. Son muchos aspectos a tener en cuenta, y el juego puede parecer tremendamente exigente en ese sentido, pero en realidad nos instruye a la perfección en estos entresijos y pone a nuestra disposición recursos suficientes para desenvolvernos sin demasiados problemas.
Cada paso que das te convierte en lo que eres
El desarrollo de nuestro personaje en Kingdom Come Deliverance goza de una riqueza digna de mención. Contamos con cuatro atributos principales: Fuerza, Vitalidad, Agilidad y Diálogo. Aparte de ellos, tenemos múltiples habilidades que desarrollar, algunas más respetables como Alquimia, Herboristería, Equitación y Lectura, y otras más propias de un maleante, como Sigilo, Forzar Cerraduras o Robar Bolsillos. Esto, sin contar otras como Visibilidad, Notoriedad o Ruido, que no tienen un sistema de progresión como tal, sino que fluctúan en función de la ropa que llevemos puesta, de nuestra higiene y de nuestro prestigio.
El sistema de progresión de todos esos atributos y conocimientos es simple: todos crecen a medida que cumplimos misiones o que llevamos a cabo acciones relacionadas. ¿Quieres aumentar tu Fuerza? Pelea y sal victorioso. ¿Eres más de Diálogo? Habla con todo NPC que te cruces (o con casi todo, que algunos no son muy amigables que digamos). ¿Quieres aprender Alquimia? Haz pociones. ¿Necesitas aprender a leer? ¡Pues lee! La progresión del personaje bebe de cada paso que damos y cada decisión que tomamos, y resulta aplastantemente intuitiva y natural. Todo eso, sin entrar en las diferentes habilidades y ventajas especiales que podemos adquirir en cada atributo a medida que subimos de nivel en ellos, y que nos abren todo un mundo de posibilidades.
Batiendo aceros en Kingdom Come Deliverance
El combate no es una excepción a esta estructura de progresión. Kingdom Come Deliverance nos pone a disposición distintos tipos de armas, a elegir entre espadas, mazas y hachas, arcos, o incluso la posibilidad de combatir a puñetazo limpio. Cada uno de estos estilos de combate, así como la defensa contra ataques enemigos, tiene la misma lógica progresiva que el resto de habilidades: se gana experiencia y se sube de nivel a base de usarlo. Es un sistema que nos permite direccionar nuestros golpes, esquivar y protegernos, y que también nos da la posibilidad de hacer combos, defensas perfectas y contraataques a medida que vamos subiendo de nivel y dominando los distintos tipos de arma.
Esto no significa que sea un sistema sencillo. La armadura que lleves equipada influye en la facilidad con la que sufres heridas y hemorragias, así como en tu agilidad de movimiento. Cada ataque y cada embestida consume resistencia, por lo que no se puede simplemente atacar a lo loco: hay que ser paciente, medir los tiempos y buscar los flancos desprotegidos en el rival. A los rivales les sucede lo mismo, claro: ellos también se protegen, se arman y se cansan. Ah, y olvídate de ir a lo loco contra muchos enemigos: has de saber que hay momentos para combatir y momentos para salir corriendo. Y si toca asaltar un campamento enemigo, pues quizá sea mejor opción esperar a que todos duerman para no verte rodeado.
Compórtate como un caballero y te tratarán como tal
Nuestro comportamiento también tiene mucha influencia en nuestra experiencia en Kingdom Come Deliverance. Cada aldea o ciudad cuenta con su propio medidor de prestigio para el personaje, y según las decisiones que tomemos, éste fluctuará. Ayudar a los aldeanos y a las autoridades locales nos ayuda a ganar prestigio, otorgándonos ciertas ventajas económicas de las que hablaremos más adelante. Por el contrario, los comportamientos delictivos influyen negativamente en nuestra reputación. Y esto puede tener más impacto del que podamos pensar.
Nuestra capacidad para abrir cerraduras o robar bolsillos puede llevarnos a escoger el «camino fácil» en un lugar, si así lo queremos. Asaltar un negocio local o una casa cualquiera es una posibilidad real; podemos forzar sus cerraduras para entrar a robar cosas. Si te pillan con las manos en la masa o si los guardias te detectan objetos robados en sus inspecciones rutinarias, es posible que tengas que pagar una multa, ir a la cárcel, o incluso que decidan reducirte mediante la violencia hasta matarte. Cada uno es responsable de las consecuencias de sus actos, para bien y para mal, lo que da una riqueza maravillosa al juego, posibilitando incluso la rejugabilidad desde distintos enfoques.
La economía de Kingdom Come Deliverance
Pasemos a hablar del aspecto económico. Kingdom Come Deliverance cuenta con un sistema con intenciones tan realistas como el resto del conjunto. Podemos ganar dinero cumpliendo ciertos encargos o vendiendo los objetos que recolectamos, cazamos o robamos. El precio de carnes, frutas, armas y armaduras es bastante lógico: si quieres buen equipamiento, gástate la pasta. Ah, y si te apetece intentar multiplicar tus ganancias a base de juegos de azar, pásate por una taberna y échate una partidita a los dados. Tú decides de dónde sacas el dinero y en qué te lo gastas.
Este sistema económico se ve notablemente enriquecido por la mecánica del regateo. En toda transacción económica que tengamos, ya sea compra, venta o aprendizaje de habilidades, tenemos la opción de regatear para pagar menos por lo que compremos, o bien para que nos den más dinero por lo que vendemos. Nuestro carisma y nuestro prestigio en cada zona aumenta nuestras posibilidades de éxito en el regateo, y además, regatear con éxito da un pequeño empujoncito a nuestra reputación. Una mecánica pensada para usarla siempre y exprimirla al máximo, y que nos puede facilitar muchísimo las cosas.
Más allá de la historia principal
La historia principal es uno de los puntos fuertes de Kingdom Come Deliverance. Mide bien los tiempos, nos propone tareas muy variadas, se guarda una buena cantidad de giros y sorpresas argumentales e incluso se permite prescindir de algunas de sus propias premisas para sorprendernos. Hay una gran cantidad de objetivos secundarios en los distintos enclaves del mapa, que podemos descubrir hablando con el posadero de turno o con los lugareños, y que nos sumergen de forma más profunda en la Bohemia de principios del siglo XV, con sus peculiaridades. Incluso el viaje rápido alberga sorpresas: no siempre es tan apacible como cabe esperar. A veces hay sorpresas ocultas en el camino.
Además, la llegada del título a Nintendo Switch se ha producido en forma de Royal Edition, esto es, una versión completa con todos los DLC. Además del juego base, podemos ahondar en historias adicionales relacionadas con varios de los personajes más importantes del juego, e incluso un torneo que nos lleva a batir los aceros con los mejores caballeros del reino. Una aventura que puede durar entre 40 y 50 horas si vas al grano con la historia, pero que nos guarda unas cuantas decenas más si deseamos exprimir al máximo todas las posibilidades que ofrece.
Es hora de hablar de lo técnico
Traer Kingdom Come Deliverance a Nintendo Switch no era tarea fácil. Se trata de un juego bastante exigente en el aspecto gráfico, con cinemáticas que dejan realmente boquiabierto, llevándonos más de una vez a preguntarnos cómo puede estar corriendo esto en la híbrida. Su factura sonora y artística ayuda mucho a la inmersión, metiéndonos realmente en su ambientación medieval. Sin embargo, no aguanta el tipo tan bien como las versiones de otras plataformas. Detalles como las texturas, los modelados o la iluminación no siempre exhiben la calidad esperada, algo que se nota especialmente en el modo portátil. Si no eres demasiado exigente con estos detalles, no importa demasiado, pero nuestro siguiente punto merece más atención.
La experiencia de juego comienza a resentirse con más frecuencia a medida que vamos sumando horas de juego. En los compases más avanzados, se va volviendo más común ver bugs gráficos bastante graciosos, pero también caídas de rendimiento notables, efectos visuales de popping y clipping e incluso crasheos ocasionales bastante fastidiosos. Esto último, en especial, puede llegar a molestar bastante, ya que el juego suele ser bastante riguroso a la hora de limitarnos los guardados y autoguardados, y podemos perder bastante progreso y exploración de una tacada. Viene bien estar sobre aviso para echarse una cabezadita y guardar partida con frecuencia, ya que depende de nuestra paciencia con estos detalles enamorarnos por completo de este juego o desarrollar una relación de amor y odio con él. Como sea, sigue siendo un milagro técnico que la Nintendo Switch cargue con esta exigente aventura de forma nativa.
Kingdom Come Deliverance – Nintendo Switch. ¿Es bonito el medievo? Según lo mires
La experiencia que ofrece Kingdom Come Deliverance lleva al jugador a un camino en el que cada paso cuenta. La progresión, el combate, la narrativa, la ambientación, el estado vital del protagonista… Todo busca ser realista y riguroso, pero no abandona a quien está a los mandos, sino que le enseña y le conduce de forma magistral, convirtiéndose en una experiencia inmersiva en la que es fácil pasar las horas sin darse ni cuenta. A pesar de que el estado técnico no es el mejor posible, logra convertirse en uno de esos juegos en los que, si tienes paciencia con las mecánicas exigentes y los bugs ocasionales, merece la pena adentrarse.
Hemos analizado Kingdom Come Deliverance: Royal Edition gracias a un código digital proporcionado por Plaion. Versión analizada: 1.9.6H
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