El género de los RPG es uno de los que más variantes, evoluciones e iteraciones ha conocido a lo largo de la historia de los videojuegos. Mucho ha evolucionado la cosa desde aquellos píxeles toscos del primer Earthbound o Crystalis hasta las maravillas visuales que nos han propuesto títulos tan distintos entre sí como Xenoblade Chronicles 3 o Elden Ring. Por el camino, varias generaciones de jugadores enamorándose de aquello que conectó con ellos en una época concreta de sus vidas, sobre todo en la primera época dorada del género: la época de SNES. En aquellos tiempos, Chrono Trigger, Final Fantasy, Terranigma y tantos otros definieron toda una forma de jugar. Y, aunque se ha evolucionado mucho, hay quien sigue intentando mantener viva e intacta esa llama, como demuestra Chained Echoes.
Han pasado casi 4 años desde que en NextN pusimos el ojo sobre este humilde proyecto desarrollado por el alemán Matthias Linda, que ha salido adelante, como tantos otros, gracias a la campaña de mecenazgo en Kickstarter. Ya hemos podido completar la aventura y comprobar que la humildad no es incompatible con la ambición. Acompáñanos en este excitante viaje a los tiempos en los que el pixel art en 2D contenía toda la épica imaginable. Unos tiempos que se resisten a terminar.
Valandis no conoce otra cosa que la guerra
El continente de Valandis no conoce otra cosa que la guerra. Tras décadas de conflicto entre naciones, sus habitantes no han conocido la paz desde hace generaciones, hasta ahora, un año después del fin de la guerra. Por desgracia, todo parece destinado a volver a comenzar, y es que hay demasiados intereses en juego y demasiados hombres de guerra que no saben ganarse la vida en una nación de paz. Cualquier chispa podría prender de nuevo la llama… Y el propio mundo, y sus criaturas misteriosas y oscuras, parece dispuesto a ser el que desate esa chispa.
El joven piloto de Sky Armor Glenn y su inseparable aliado Kylian, la joven princesa Lenne y su amigo y criado Robb, la misteriosa ladrona Sienna, el longevo bardo Victor, el enigmático mercenario Ba’Thraz y otros muchos personajes se ven envueltos en este nuevo estallido de la guerra, en el que el rey Frederik de Taryn, hermano de Lenne, busca lograr la paz a través de la guerra, conquistando toda Valandis con el poder del Gran Grimorio, una gema con poderes divinos. Una historia repleta de épica, giros y drama, en la que poco a poco van encajando las piezas, demostrando que todo estaba conectado desde el principio. Una narrativa realmente interesante la de Chained Echoes, aunque tras acabar la partida deja la sensación de que hay algún cabo suelto. Y que, por desgracia, no ha llegado en español, dura barrera para algunos jugadores.
Overdrive, ¿RPG por turnos, o puzle?
Chained Echoes no es un RPG por turnos al uso. Se esfuerza suficiente en ser reconocible como uno, bebiendo de los grandes clásicos del género, pero también es consciente de los tiempos en los que vivimos. Su forma de innovar dentro de un estilo tan trillado es de lo más interesante: el Overdrive, la mecánica esencial del juego, más allá de las ya conocidas de ataque, defensa, magias, curación, subida y bajada de estadísticas y estados alterados. Cada uno de estos tipos de movimiento tiene asignada una clase, y esa clase es esencial para controlar el Overdrive.
Cuando un personaje o enemigo ejecuta un movimiento, la barra de Overdrive aumenta. Cuando se mantiene en la zona verde, todas las habilidades consumen la mitad de TP (Puntos de Técnica): cuando entra en la zona roja u Overheat, todos los ataques enemigos provocan el doble de daño. Por lo tanto, debemos intentar mantenernos siempre en la zona verde. Y aquí es donde entran las clases de movimientos: podemos hacer que el medidor baje según el icono que muestre la barra de Overdrive, lanzando el movimiento oportuno, cambiando de personaje durante la batalla, defendiéndonos o con Ultra Movimientos, los ataques especiales que requieren que la barra de Ultra Movimiento se llene. En definitiva, vigilar el medidor de Overdrive se convierte en un puzle en sí mismo, y un factor diferencial entre la victoria y la derrota.
Shinji, súbete al Sky Armor
En el mundo de Chained Echoes no se vive sólo de ir a pie a todas partes, sino que existe también un equipamiento especial, al más puro estilo Evangelion, llamado Sky Armor. Aunque no está disponible desde el principio, nos lo presentan pronto, y acaba siendo importante. Nos permite movernos más rápido por ciertos mapas, y también se puede utilizar en ciertos combates. Y tiene su propio sistema de lucha, que modifica ligeramente las posibilidades del Overdrive: en este caso, hay una zona naranja central y dos rojas a izquierda y derecha. Para mantener el Overdrive hay que mantenerse en la central.
La cuestión es que los Sky Armor tienen 3 Gears, o marchas: En Gear 1, cada movimiento desplaza la barra hacia la derecha; en Gear 2, hacia la izquierda, pero consumiendo más TP en cada uso de habilidad; en Gear 0 sólo podemos usar ataques normales, y la barra no se mueve, pero recuperamos muchos TP, algo necesario, puesto que los TP de las Sky Armor se acaban con bastante rapidez. Un sistema realmente dinámico, que unido al de combate a pie, da lugar a batallas exigentes pero emocionantes, en las que la estrategia es esencial, y en las que incluso un enemigo normal y corriente nos obliga a ponernos las pilas.
Chained Echoes y sus recov-ecos
El mundo de Chained Echoes es vasto y misterioso. Tiene elementos muy reconocibles, como los típicos puntos de viaje rápido, cuevas secretas, lugares ocultos y detalles por un tubo. No existen los combates aleatorios, ya que los monstruos se muestran de forma abierta, y es fácil verlos antes de entablar batalla. Aparece, además, algo que bebe claramente de Xenoblade Chronicles: los monstruos únicos, seres con nombre y apellido que plantean combates más exigentes de lo que corresponde el nivel al que nos encontramos cuando nos topamos con ellos, y que proporcionan recompensas en el Gremio de Adventureros.
Ser exhaustivo explorando Valandis se premia mediante un Tablón de Recompensas. Por cada misión del Tablón que cumplimos, obtenemos recompensas de distintos tipos. Conseguir cofres, coleccionables, vencer a un monstruo único, superar una misión secundaria, lograr una victoria de una forma concreta contra cierto monstruo… Hay muchas posibilidades en el tablón, y encadenar distintas misiones nos da recompensas adicionales que nos permiten mejorar a nuestros personajes.
Por último, hay algo muy especial: los Emblemas de Clase. En toda Valandis hay varias estatuas ocultas, y hacerles una ofrenda de Agua Sagrada nos permite entrar en su desafío. Si salimos exitosos del desafío, obtenemos Emblemas de Clase, un equipamiento que permite a nuestros personajes recibir una mejora en ciertas estadísticas, además de habilidades de clase que no podrían aprender de otra manera.
Los héroes (y sus objetos) se forjan en Chained Echoes
El sistema de progresión de Chained Echoes también se esfuerza en no caer en el cliché de «si quieres avanzar, farmea experiencia». Cada combate nos proporciona SP (Puntos especiales) que nos ayudan a mejorar nuestras habilidades, pero la subida de nivel como tal sólo se produce en los combates con jefes. Tras vencer a un jefe, obtenemos un Grimoire Shard, que nos permite enseñar una habilidad a nuestros personajes. Ésta puede ser activa, pasiva o una mejora de estadísticas. Es ahí donde el personaje realmente aumenta de nivel y mejora sus prestaciones de forma general.
Aparte de esto, está el equipamiento: arma, armadura, accesorio y emblema. Los dos primeros pueden mejorarse en las Forjas, utilizando los coleccionables del camino y los objetos que los enemigos dejan atrás al morir, y además se les pueden incorporar Cristales, que también recuerdan un poco a los de Xenoblade Chronicles, ya que al engarzarlos en armas o armaduras, nos proporcionan mejoras específicas, como más puntos de vida, más daño a un enemigo en concreto u otros muchos efectos. En general, el sistema de progresión se siente bastante equilibrado, aunque algunos jugadores pueden llegar a sentirse demasiado encorsetados, ya que el aprendizaje de habilidades, por ejemplo, no es reversible, y en ciertos momentos echamos de menos haber escogido una habilidad en vez de otra.
Un arte que se resiste a envejecer
En el aspecto técnico, Chained Echoes una auténtica joya. No se limita a reproducir el pixel art de la época de SNES, sino que le da un toque de personalidad a través de los detalles. Con escenarios variados y cuidados, monstruos muy reconocibles y pequeños detalles como pajarillos volando, cristales brillando, lluvia cayendo o hierba mecida por el viento ayudan a que Valandis se sienta muy vivo. Es, además, fantástico de jugar en el modo portátil de Nintendo Switch, tal y como hemos jugado a tantos otros grandes títulos RPG en dos dimensiones.
Mención especial merece el trabajo de sonido. Aquí se nota de nuevo la influencia de Xenoblade Chronicles, pero en ciertos momentos se percibe también cierto aroma a The Last Story. Magníficas referencias en un trabajo cuyo resultado global es excelente, y que incorpora también voces en ocasiones. Chained Echoes no ha escatimado en recursos para que el apartado técnico sirva de forma adecuada a la experiencia jugable y narrativa, y salvo ciertos momentos de inestabilidad en los FPS (a veces se ralentizan, a veces se aceleran), el resultado es excelente.
Chained Echoes – Nintendo Switch. Larga vida al RPG en 2D
Chained Echoes no oculta en ningún momento su amor por aquellas referencias de las que bebe, y completa un resultado totalmente reconocible y satisfactorio para los amantes del género. Una aventura que, durante más de 25 horas de juego, nos introduce en una historia fantástica, que se cocina a fuego lento, nos atrapa y nos exige dar lo mejor de nosotros mismos en una jugabilidad que no subestima al jugador, ni le aprieta en exceso. Y, que además, incluye alicientes de sobra para los completistas. Probablemente, una de las sorpresas de este año que ya toca a su fin.
Hemos analizado Chained Echoes gracias a un código digital proporcionado por Deck 13. Versión analizada: 1.1.1
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