oddworld soulstorm análisis

Análisis Oddworld: Soulstorm Enhanced Edition – Nintendo Switch. ¡Sé la revolución!

Fecha de lanzamiento
27 octubre, 2022
Número de jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Tamaño de la descarga
6409,00 MB
Nuestra puntuación
75

El opio del pueblo ha cambiado a lo largo del tiempo. Desde la religión con la que se identificaba este concepto en el siglo XIX, hasta el fútbol o las redes sociales de la actualidad, pasando por el propio opio, diversas sociedades en distintas épocas han podido identificar el uso de recursos culturales para la opresión. Y para Oddworld Inhabitants, esos elementos son tan inherentes a la arquitectura social que trascienden el género humano. Así lo plasman en Oddworld, la franquicia que comenzó su carrera en 1997 con un Abe’s Oddysee que acarició el techo técnico de la primera PlayStation y de la que Soulstorm es su entrega más reciente.

 

Oddworld: Soulstorm, desarrollado por Oddworld Inhabitants y distribuido por Microids y Meridiem, Games es un remake de Abe’s Exodus, el que fuese el segundo título de la saga, pero es mucho más que eso. Prececido por el éxito arrollador de Abe’s Oddysee, el desarrollo de Exodus no alcanzaría los diez meses y se acabaría estrenando en 1998. Trabajar de manera apresurada obligó a los creadores a recortar contenido, dejando varias cosas en el tintero. Por esa razón Lorne Lanning, guionista principal de Soulstorm y fundador junto a Sherry McKenna de Oddworld Inhabitants, vio en esta revisitación del juego la ocasión perfecta para contar la historia tal como fue concebida.

 

Oddworld: Soulstorm no se limita a jugar con el apartado gráfico y pulir la jugabilidad, sino que amplía considerablemente el contenido del original. Cuenta con más cinématicas, más niveles, nuevas mecánicas jugables y muchos secretos por descubrir. Y la trama, que es grande, compleja, profunda y está narrada con asombrosa sencillez (que no simplicidad), es de las más ambiciosas, oscuras y reflexivas que ha visto la franquicia. Eso sí, la dificultad no ha disminuido un ápice, por lo que si te decides a embarcarte en esta aventura tienes que estar preparado. Quizá sea brebaje para muy brebajeros.

 

 

No hay esperanza, equis de

El opio del pueblo de Mudos, el mayor continente de Oddworld y tierra en la que se desarrolla la historia, es una bebida llamada Soulstorm. A ella debemos el sobrenombre de esta nueva entrega. La premisa sobre la que se articula la narrativa parte de la misma óptica anticapitalista con la que acaba Abe’s Oddysee (o New’n’Tasty, su remake, que aterrizó en Switch en 2020). Los habitantes de Mudos, llamados mudokon, han sido esclavizados por una raza conocida como glukkon. En un improbable giro de los acontecimientos Abe, un mudokon sin ningún talento especial, un tipo corriente, mudokon entre los mudokon, dirige la huida de las Granjas Hostiles donde trabajaba, y salva en el trayecto a cientos de compatriotas.

 

Así las cosas, los rumores sobre su gesta se extienden por todo el continente, donde los esclavos se cuentan por millares. Cuando una patrulla de sligs, los siervos asalariados de los glukkon, atacan el asentamiento donde se escondían los supervivientes de las Granjas Hostiles, Abe se convierte en su líder a su pesar y, sin tener ni idea de cómo, se embarcará en una aventura para cortar los grilletes que esclavizan a los suyos.

 

La ambición de la trama de Oddworld: Soulstorm es evidente, y aunque anda escasa de giros argumentales, no los necesita. Sus sorpresas se basan en la adición, en el más y mejor, fluyendo de un relato anticapitalista a uno anticolonialista sin que resulte forzado. Es, de hecho, una transición natural, orgánica, que no hace sino acrecentar las ganas de descubrir más sobre la historia del planeta.

 

Además, aunque los ejes sobre los que se articula la narrativa son serios y contundentes, los personajes los abordan con un humor envidiable con el que es fácil empatizar porque nace de la impotencia y el desconcierto, al contrario de lo que ocurría en anteriores entregas, en los que se jugaba con cierta sordidez que puede parecer barata. No estoy criticando los recursos escatológicos, de hecho en lo personal me encantan. Lo que quiero decir es que Soulstorm es más maduro que sus predecesores, y la eliminación de las flatulencias no le ha sentado mal.

 

Uno de los puntos fuertes más llamativos de esta aventura es que sus recursos narrativos no se limitan a las cinemáticas que aparecen entre nivel y nivel, sino que son parte fundamental del diseño jugable. Tampoco hay que confundirlo con lo que ocurre en títulos tipo souls, en los que la historia se desarrolla descubriéndola, interactuando con el mundo. Explorando el lore, a fin de cuentas. No, la idea que Oddworld plantea desde el principio es que cualquier persona puede prender la mecha de la revolución, y las herramientas que pone en nuestra mano para hacerlo son las que tendría cualquier jugador de enfrentarse a esa situación en un escenario real. Poca fuerza bruta, puntos de partida desiguales respecto a nuestros enemigos (armados hasta los dientes) y mucho ingenio.

 

 

El paseo de la fama de Oddworld

Los fundadores de Oddworld Inhabitants trabajaron en la industria del cine antes de crear su estudio, y eso se nota. Nos encontramos ante un plataformas clásico en 2D con desplazamiento lateral, pero los desarrolladores han sabido sacar provecho a la angulación de la cámara para crear cierta sensación tridimensional. Esto se ve apoyado por una calidad gráfica solvente, con entornos que muestran los escenarios a distintos grados de profundidad antes de que paseemos por ellos. El manejo de la cámara es, de hecho, sensacional. Permite dirigir la acción y centrar la atención del jugador en momentos cruciales, y es capaz de crear una sensación de vértigo que no es habitual en el género. Soulstorm es emocionante como una superproducción de Hollywood.

 

Sin embargo, esto no compensa el desfile de imperfecciones con el que nos topamos a lo largo de todo el juego. Su calidad gráfica no exprime la potencia técnica de Nintendo Switch, y aún así en momentos en los que nos encontramos con varios enemigos en movimiento o tenemos una legión de seguidores a nuestra disposición, es posible experimentar bajadas de frames, parones y hasta fugaces pantallas negras. Lo cierto es que estos fallos no entorpecen el ritmo, pero en un juego de la dificultad de Soulstorm igual hacen que tu corazón se salte algún latido. En concreto los parones, que han sido habituales durante nuestra partida, facilitan que nos caigamos por un precipicio o no podamos esquivar una mala bala. También hay escenarios en la que las texturas tardan demasiado en cargarse, y zonas en las que la resolución no es la mejor.

 

Los problemas de resolución no son incidentes aislados

 

El modo portátil adolece de los mismos problemas, aunque sufre con características que al jugar en el dock se convierten en puntos fuertes. Hablamos de la concepción panorámica de la acción. Un punto clave de Oddworld: Soulstorm es la estrategia. Abe no es un héroe ni tiene cualidades sobrehumanas, por lo que en un enfrentamiento cara a cara siempre estará en desventaja. Por esta razón, necesita pensar qué hacer para sortear a los enemigos. Para facilitarnos esta tarea, la cámara guarda una distancia considerable con nuestro personaje la mayor parte del tiempo, ofreciéndonos una imagen panorámica que muestra varios niveles.

 

Esto no supone un problema en el modo dock, porque un monitor o una televisión suelen ser grandes, pero en la pantalla de la híbrida esta amplitud de campo se traduce en un Abe minúsculo al que nos cuesta controlar y en ocasiones incluso ubicar. Conscientes de esto, los desarrolladores añadieron un cursor sobre nuestro protagonista para que sea más fácil localizarlo. Sin embargo, en ambientes nocturnos o subterráneos, ni siquiera eso es suficiente.

 

¿Dónde está Abey?

 

El apartado sonoro tampoco es especialmente brillante. Es verdad que, hasta que no pasa un tiempo, no eres plenamente consciente de ello. Las composiciones musicales se han sacrificado en pos de una ambientación más realista. La inspiración industrial del título, repleto de fábricas, minas y estaciones de tren, se ve acompañada de los mismos sonidos. Metales, martilleos y soldaduras en el ambiente empresarial, o ruido blanco y casi silencio en las cuevas, poco más. Solo en ocasiones puntuales nos acompañan melodías sutiles, y nunca se trata de algo memorable. Es una lástima, porque hay momentos de gran tensión narrativa a los que una buena banda sonora habría dotado de una epicidad inolvidable.

 

Por otra parte, las voces no han sido traducidas al castellano. Mientras jugamos esto no supone mayor problema, puesto que tanto Abe como los trabajadores tienen un repertorio de frases escueto. Sin embargo, Soulstorm no anda escaso de cinemáticas, y aunque la traducción de los textos es un trabajo pulcro y fiel, las voces habrían ahondado en el particular humor del título. Eso sí, el doblaje en inglés es divertidísimo y está muy logrado.

 

 

Production First

En Oddworld: Soulstorm, Abe cuenta con varias habilidades desde el principio, y esas son todas las que tiene. Esta decisión sigue una filosofía muy nintendera: fácil de jugar, difícil de dominar. No desbloqueamos nuevos poderes ni mejoramos en ningún aspecto. Nuestra barra de vida es siempre la misma, al igual que nuestra fuerza. Lo que sí cambia es nuestro ingenio, y eso no le ocurre a Abe, sino al jugador. Para usar nuestras habilidades necesitamos materiales, y cuantos más materiales consigamos, más cosas se nos ocurrirá hacer con ellos. De esta forma, la recolección y la artesanía son herramientas tan cruciales para sobrevivir como el sigilo y la estrategia.

 

La mecánica artesana es una de las principales novedades del juego, y permite abordar una misma situación de formas diferentes. Los objetos que encontremos por ahí, repartidos en contenedores o taquillas, e incluso en máquinas de autoservicio no sirven de mucho por sí mismos, pero a lo largo del juego aprenderemos a combinarlos para crear armas, distracciones o elementos evasivos como cortinas de humo. El inventario no es grande, pero se tarda bastante en desbloquearlo por completo. Además, podemos darles a los trabajadores que rescatemos los objetos que fabricamos para ayudarlos también a sobrevivir. Por desgracia, esta mecánica es superficial y pasa desapercibida. Los jugadores completacionistas la necesitarán como agua de mayo, pero el título puede completarse perfectamente sin usarla ni una vez.

 

Otra mecánica interesante es el canto. Abe puede usar su voz para activar determinados mecanismos, y también para poseer a los sligs. La cantidad de enemigos de Soulstorm no es muy variada, y en algunas partes encontramos especias autóctonas que habría sido interesante poder poseer al más puro estilo Super Mario Odyssey, pero incluso con esta limitación es una de las cosas más divertidas del título.

 

Es en los controles básicos donde Oddworld: Soulstorm ofrece lo peor de sí. Manejar a Abe resulta muy frustrante, sobre todo al principio, porque aunque el juego responde bien a nuestros comandos, parece que no lo hace. El movimiento es pesado, no tanto lento como pegajoso, y en un plataformas donde parte de la jugabilidad recae en medir bien nuestros saltos y piruetas, eso supone un problema. Además, la mecánica de apuntado es fallida. Muy farragosa, y sorprendentemente sensible a los movimientos del stick teniendo en cuenta que a Abe le pasa todo lo contrario. Resulta imposible apuntar si nos estamos moviendo. Muchas veces, fallamos nuestros lanzamientos también por culpa de la cámara. Al angularse, Abe apunta en una dirección pero no puede modular la profundidad del tiro, haciendo que nuestros proyectiles se desvíen de su objetivo sin que podamos hacer nada.

 

Como comentamos al principio, el objetivo principal es liberar a nuestros hermanos mudokon de la esclavitud. Cada nivel cuenta con un número concreto de mudokon que puede variar entre menos de una decena y casi trescientos. Nuestro rendimiento en esta labor se mide con un sistema llamado quarma. Conseguir un buen quarma es, como todo en Soulstorm, muy difícil.  Sin embargo, si queremos desbloquear los finales secretos y dos niveles extra, tenemos que hacerlo, y desde NextN os recomendamos que lo intentéis. Los niveles añadidos no son un mero atrezzo, sino que influyen en la narración y son necesarios para conseguir el final bueno. Para jugarlos, tendmos que haber conseguido salvar al 80% de los mudokon en al menos 12 de los 15 niveles estándar. Palabras mayores, mucho más que difícil. Conseguir salvarlos a todos es poco menos que imposible.

 

El final malo, el que posiblemente consigas en tu primer contacto, es satisfactorio pero profundamente anticlimático, lo que estimula la necesidad de rejugarlo para ver cómo podría haber sido de haberlo hecho nosotros mejor. Y esta rejugabilidad es interesante porque con la experiencia adquirida encaras los primeros niveles desde otro punto de vista. Te resultará habitual darte cuenta de que tenías las herramientas necesarias para haber completado un objetivo de formas mucho más eficientes. La artesanía es clave en este aspecto por fomentar la creatividad. 

 

Oddworld: Soulstorm Enhanced EditionSalvar Oddworld, y a ti mismo

Oddworld: Soulstorm es una experiencia desafiante y bien planteada, con niveles diseñados con inteligencia y una portentosa animación. Su principal lastre es el control, pegajoso y errático. La presentación de las mecánicas de juego, que se alarga durante varios niveles a pesar de ser sencillas, tampoco ayuda. Nunca se siente como si estuvieras jugando un tutorial, pero descubrir aspectos básicos de la jugabilidad tras varias horas en el título desmoraliza. Esto es un problema importante, pues la frustración que se siente en los primeros compases de esta historia, sobre todo a la hora de apuntar y enfrentarse a los enemigos, puede echar para atrás a más de uno.

 

Más allá de eso, Soulstorm es un videojuego que deja marca. Durante las 20 horas aproximadas que dura su campaña, te obliga a no embalarte y pararte a pensar, exponiendo un componente estratégico y resolutivo muy original. Además, es delirantemente divertido. Encariñarse con Abe es casi inevitable, su vulnerabilidad habla de nosotros mismos. Ocurre igual con los personajes secundarios: amigos o enemigos, todos tienen conflictos emocionales con los que es fácil empatizar. Y eso, en una industria en la que abundan los héroes y en los que la acción externa eclipsa a la interna, es digno de tener en cuenta.

 

oddworld soulstormHemos analizado Oddworld: Soulstorm gracias a un código digital cedido por Meridiem Games. Versión analizada: 1.1.2

 

oddworld soulstorm análisis
¿Mesías o revolucionario? ¿Por qué no ambas?
Oddworld: Soulstorm es un juego con sabor a vieja escuela. Su dificultad y su ritmo pueden parecer una barrera al principio, pero su forma de entender las plataformas y su calidad gráfica redondean una propuesta cuya fuerza radica en la historia.
PROS
Sin contar con distintos biomas ni abandonar la inspiración postindustrial, ningún nivel se parece al anterior
La historia, contada también a través de detalles jugables
La variedad de estrategias que permite la artesanía
CONTRAS
La mecánica de apuntado es tosca y poco intuitiva
El apartado sonoro no destaca, y podría haber dotado de epicidad a momentos clave del juego
El control es impreciso y puede jugar malas pasadas
75
COMPRAR
Mostrar Comentarios (0)