Slipstream

Análisis Slipstream – Nintendo Switch. Coge el rebufo y conduce hacia el pasado

Slipstream
Fecha de lanzamiento
7 abril, 2022
Número de jugadores
1-4
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Tamaño de la descarga
357 MB
Nuestra puntuación
75

Los jugones más viejos del lugar posiblemente tengan recuerdos mucho más numerosos que yo de lo que voy a comentar: la época de las recreativas arcade. Muchísimos jugadores que se criaron en los 80 y 90 no vivieron sus inicios videojueguiles en casa, entre cables y mandos, sino junto a la barra de un bar o en una sala de recreativas, pidiendo cambio al camarero para poder meter la monedita en la máquina y echar otra partida más. Los años 80 son un tema recurrente de nostalgia que no deja de aparecer en distintas obras de ficción y entretenimiento. Los videojuegos no son, ni mucho menos, una excepción a esto. Al contrario, se prestan frecuentemente a ser un bastión que sigue intentando que el espíritu arcade no desaparezca del todo. Propuestas como Slipstream son prueba de ello.

 

El género de los videojuegos de carreras vuelve a viajar atrás en el tiempo gracias a Slipstream, el proyecto del desarrollador independiente brasileño Sandro Luiz de Paula, más conocido como ansdor. El título ha llegado a Nintendo Switch gracias a la distribuidora Blitworks y hemos tenido la ocasión de adentrarnos en sus circuitos. El sucesor espiritual de Outrun hace que lo de regresar al pasado sea bastante más literal de lo que uno pueda pensar… ¿Te vienes a descubrirlo? Nosotros conducimos.

 

 

El toque distintivo de Slipstream

Una pregunta que uno podría hacerse antes de plantearse jugar a este juego es la siguiente: ¿qué le distingue de otros arcade de carreras? Principalmente, dos mecánicas de juego. Al margen de los controles clásicos de un título de conducción, hay dos aspectos únicos en este título. El primero de ellos es el que da nombre al juego, el «slipstream», que traducido al español no es otra cosa que el rebufo. Aprovechar la trasera de otros vehículos para coger velocidad y darles un buen pasón es una de las piedras angulares del título.

 

La segunda es, justamente, la máxima literalidad de regresar al pasado: el rebobinado. Si metemos la pata en algún momento y chocamos o nos salimos de la trazada, podemos rebobinar el tiempo hasta cinco segundos para enmendar nuestro error. Una mecánica que, eso sí es cierto, rompe bastante el juego en las dificultades más básicas, pero que resulta muy útil en el modo de dificultad más elevado. Se echa de menos que su reutilización sea algo más limitada en los modos Ligero y Medio, pero es casi indispensable en el modo Pesado.

 

Slipstream

 

Distintos modos de juego

Slipstream no escatima en contenido, algo que se agradece en títulos normalmente cortos como suelen ser los arcade. Hay dos modos de juego que sólo pueden jugarse en modo un jugador: Contrarreloj, que no necesita presentación, y Grand Tour, un viaje por cinco pistas conectadas a través de ramificaciones, en el que tenemos que competir contra los rivales sin dejar de mirar el reloj. Además de estos dos modos, hay otros cuatro que pueden disfrutarse tanto individualmente como en modo multijugador:

  • Carrera única: una carrera en un único circuito, con 15 circuitos distintos a elegir. Se pueden configurar el número de corredores y de vueltas, incluso la posición de la que parten los jugadores.
  • Gran Premio: un torneo de corte clásico. Hay un total de 3 torneos, con 5 circuitos cada uno… Y alguna sorpresita más. En este modo podemos escoger entre utilizar un coche de prestaciones predeterminadas o poder personalizarlo y mejorarlo a medida que avanzamos en el campeonato.
  • Cannonball: Escogemos la densidad del tráfico, el número de corredores, la presencia o no de rivales y el número de pistas, y nos adentramos en una carrera de estilo rally.
  • Battle Royale: Una carrera de eliminación en la que, al final de cada etapa, el piloto que está en última posición es eliminado. El que vaya en primer lugar al llegar a la última etapa es eliminado. De nosotros depende la magnitud de esta carrera: puede ser de 4, 8, 12 y 16 corredores.

 

Los modos Grand Tour y Carrera Única, además, nos dan la oportunidad de jugar una versión invertida de los circuitos, una suerte de Modo Espejo. Tenemos también un sistema de logros en forma de trofeos que nos estimulan a explorar cada secreto del título. En total, si queremos completar todas las rutas del modo Grand Tour y todos los retos del resto de modos, podemos irnos fácilmente a las 7 u 8 horas de juego. Un tiempo bastante generoso para lo que suele ser un arcade. ¿Algo que echemos de menos? Sí, más coches. Sólo podemos escoger entre 5 modelos.

 

Slipstream

 

¿Hemos llegado aquí en Delorean?

No hace falta nada más que darse un paseo por los menús de Slipstream para darnos cuenta de su profunda y firme intención de recordarnos a los clásicos títulos de carreras arcade. La banda sonora inspirada en los sonidos típicos de los 80 y el estilo artístico pixel art se encargan de dejárnoslo muy claro en todo momento: menús generales, menú de pausa, pantalla de rebobinado al más puro estilo VHS… Pero, sobre todo, se nota en los circuitos. Los horizontes de cada trazado muestran unas fantásticas imágenes que evocan a otros tiempos de forma inevitable. Quizá sí que haya que criticarle que los entornos de los circuitos son algo repetitivos, abusando un poco del copia-pega de elementos. No es plato de buen gusto ver 40 esfinges iguales seguidas en una curva…

 

Por lo demás, no hay demasiado que criticarle al título. Siendo un juego poco exigente en el aspecto técnico, se adapta de maravilla a Nintendo Switch tanto en modo sobremesa como en modo portátil, no tiene problemas de rendimiento y permite opciones de personalización en los controles y en la visualización. Escoger entre derrape automático, más sencillo, y derrape manual, más exigente, complementa bien los tres modos de dificultad del juego. «Remapear» los botones para adaptarlos a tus preferencias es también algo que agradecer. Y en las opciones gráficas, es una gozada poder introducir efectos visuales para completar del todo el viaje al pasado y que la pantalla se vea como en una tele de tubo.

 

Slipstream

 

Slipstream – Nintendo Switch. Nos llaman de los 80, que les devolvamos su estilazo

El espíritu de las máquinas de arcade de los años 80, con su inconfundible estilo gráfico y sus icónicos sonidos, llega a Nintendo Switch intacto e impoluto gracias a Slipstream, un título al que es difícil pedirle más de lo que da. Con opciones de juego muy diversas y dinámicas y una jugabilidad accesible que se adapta muy bien al jugador, sólo se le puede afear lo repetitivo del entorno de sus circuitos y la espectacular, pero excesivamente facilitadora en los modos más sencillos, mecánica del rebobinado. Por lo demás, un título que hará las delicias de los amantes de las carreras de estilo retro. ¡Larga vida al arcade!

 

SlipstreamHemos analizado Slipstream gracias a un código digital proporcionado por Jesús Fabre. Versión analizada: 1.0.4

Slipstream
Rebufo al pasado
Slipstream recoge orgullosamente el testigo de míticos arcade como Outrun y lo trae a la actualidad prácticamente intacto, pero atreviéndose a introducir sus propias mecánicas y peculiaridades. Un título repleto de contenido para un jugador que también cuida esos momentos de reunirse a jugar con amigos, con un arte gráfico precioso y una banda sonora muy propia de la época que busca homenajear.
PROS
Gráficos y banda sonora que reflejan perfectamente el espíritu arcade
Muchos modos de juego y desafíos, tanto en solitario como en multijugador
Mecánicas propias y jugabilidad accesible
CONTRAS
Los entornos de los circuitos son demasiado repetitivos
El rebobinado facilita en exceso las cosas en los modos Ligero y Medio
Más variedad de vehículos a elegir
75