Bioshock The Collection

Bioshock: The Collection – Nintendo Switch. Una trilogía imprescindible con un port sobresaliente

Bioshock The Collection
Fecha de lanzamiento
29 mayo, 2020
Número de Jugadores
1
Idiomas
Español, inglés, francés, etc.
Tamaño de la Descarga
30 GB
Nuestra puntuación
90

La pasada generación dejó, sin lugar a dudas, grandes juegos y sagas que, a día de hoy, siguen sintiéndose como grandes títulos, e incluso como adelantados a su tiempo. Por ello, no es de extrañar que muchísimos juegos de dicha generación recibiesen algún tipo de port, remake o remaster para la actual, siendo este movimiento uno de los más destacados a lo largo de esta etapa de los videojuegos. Entre los grandes títulos que llegaron a las consolas actuales se encuentran dos «colecciones» especialmente buenas, alabadas por la crítica y jugadores, y recordadas con gran aprecio por todos los que los disfrutaron en su momento, como son las de Borderlands y Bioshock, dos sagas que ya son parte de la historia de este arte por lo que implicaron en su momento y lo que siguen siendo hasta el día de hoy (y seguirán siéndolo). De esta forma, llegaron a PC, PS4 y Xbox One Borderlands: Game of the Year Edition y The Handsome Collection, en el caso del primero, y Bioshock: The Collection en el caso del segundo.

 

Pero, ¿qué tiene que ver esto con Nintendo Switch? os preguntaréis. Pues tiene que ver, y mucho, dado que 2K Games quiso mostrar su aprecio y amor por la híbrida de Nintendo trayendo estas dos sagas a la consola junto a XCOM 2 Collection (en el caso de Borderlands con La Colección Legendaria, incluyendo los 3 juegos anteriormente nombrados en una misma edición), en un anuncio que alegró a más de un enamorado de estos juegos y a muchos otros jugadores que los habrán descubierto por primera vez en su vida. En estas líneas vamos a analizar el port de uno de ellos, concretamente de Bioshock: The Collection, una saga que yo, personalmente, ya amaba en su época de Xbox 360 y que ahora revivo en su versión remasterizada y «portátil». Bioshock: The Collection está compuesto por los 3 títulos de la saga, Bioshock, Bioshock 2 y Bioshock Infinite, así como con todos sus DLCs y expansiones, remasterizado todo al completo. Llegó para la generación actual en 2016, y ahora, en 2020, es el turno de la consola híbrida. Por suerte, la saga Bioshock es una de esas joyas que perdura en el tiempo, de esas que nombramos al inicio de este análisis, y que, a pesar de los años, se sigue sintiendo actual. Pero, ¿qué tal le sienta la características de Nintendo Switch a Rapture y Columbia? Adentrémonos en ambos territorios para averiguarlo.

 

 

Todos hacemos elecciones; pero, al final, nuestras elecciones nos hacen a nosotros

Esta saga llega a Nintendo Switch de dos maneras: a través de la edición física (la cual analizamos), que incluye los 3 juegos (aunque solo con el primero dentro del cartucho y forzándonos a descargar los otros dos), y de la versión digital, permitiéndonos comprar solo el juego o los juegos que nos apetezcan sin tener que hacernos con el pack completo (el cual también existe en formato digital). Como parte de esta edición, los juegos de Bioshock traen todos los DLCs y expansiones incluidas, por lo que estamos ante las versiones más completas de los mismos. Debido a la existencia de ambas opciones, y aunque nosotros hemos analizado la versión física, el análisis está enfocado a hablar de los puntos comunes de los tres de una manera general, pues ya os avanzamos que comparten muchas cosas (para bien) entre todos, pero centrándonos a su vez en las partes específicas de cada título que sea necesario remarcar, sobre todo teniendo en mente a aquellos de vosotros que queráis haceros solo con alguno concreto a través de la eShop.

 

Pero vayamos a por la primera pregunta que aquellos que tengan intención de iniciarse por primera vez en el universo de Bioshock quiere conocer: ¿están relacionados los tres juegos entre sí? La respuesta rápida es que no, pues se pueden jugar cualquiera de los tres títulos sin haber jugado ningún otro; la respuesta elaborada, sin embargo, es más bien un «en parte». A pesar de ser historias independientes entre sí, se encuentran referencias (e incluso spoilers, aunque no se sabrían que son spoilers al desconocer las historias anteriores) a partes de la trama de sus predecesores, sobre todo en cuanto a Bioshock y Bioshock 2.

 

En Bioshock controlamos a Jack, un hombre que, de camino a ver a sus primos de Inglaterra a través de un vuelo transatlántico en 1960, sufre un accidente y, milagrosamente, salva la vida. Revolcándose entre las olas, se da cuenta de una enorme estructura en el medio del océano entre los restos del avión en llamas y destrozado. Como cualquiera haría, se acerca hacia la misma, hasta descubrir que dicha torre le da acceso a una ciudad desconocida para él: Rapture, una ciudad sumergida en el Atlántico y creada por Andrew Ryan con la intención de que las mentes más brillantes del mundo viviesen y desarrollasen todo su potencial sin tener en cuenta ni la ética ni las leyes de los hombres más allá de sus propias limitaciones. Sin embargo, pronto descubrimos que esta distopía oculta más cosas de las que somos capaces de asimilar, y comienza nuestro recorrido por intentar escapar de ella y volver al mundo que conocemos.

 

Bioshock 2 mantiene el mismo lugar de los hechos, pero con otra historia totalmente distinta, y con distinto protagonista. Han transcurrido ocho años desde los sucesos acontecidos en Bioshock, por lo que nos situamos en la Rapture de 1968. Somos Delta, el primer prototipo de Big Daddy creado y al primero al que se le unió una Little Sister. En 1958, sin embargo, nos roban a nuestra pequeña y nos fuerzan a «suicidarnos». Gracias a una Vita-cámara colocada cerca de donde perteneció nuestro cadáver durante todo este tiempo, volvemos a la vida, y nos marcamos como único objetivo el de encontrar y salvar a Eleanor Lamb, nuestra Little Sister robada y, al mismo tiempo, hija de la antagonista de esta historia, Sofía Lamb.

 

En el caso de Bioshock Infinite, los hechos tienen lugar antes que los de Rapture en tiempos, más concretamente en el año 1912, pero en distinta localización: Columbia, una ciudad flotante creada por «El Profeta» Cumstock. Somos Booker DeWitt, un ex investigador con la reputación por los suelos y las deudas recomiéndonos que un día recibe la propuesta de limpiar su nombre e impagos a cambio de una «sencilla» tarea: ascender a Columbia y traer de vuelta a una chica llamada Elizabeth. Dada la necesidad, acepta dicha misión, por lo que asciende a los cielos en pos de completar su acometida y volver a su vida pasada. Como es de esperar, nada es tan sencillo ni rápido de hacer, y nada más llegar a Columbia descubrimos que nos va a llevar más tiempo y esfuerzo dar con Elizabeth y… escapar con vida.

 

Bioshock 2

 

El hombre elige. El esclavo obedece

La jugabilidad en Bioshock: The Collection es muy parecida en todos y cada uno de los juegos que la componen. Estamos ante un shooter en primera persona con toques de acción, en el que en una mano tenemos la opción de utilizar plásmidos y en la otra armas. Los plásmidos (y vigorizadores) son «pociones» que nos permiten reescribir nuestro ADN para ofrecernos nuevos poderes elementales que nos llevan desde electrocutar, incendiar o congelar a nuestros enemigos hasta a controlarles mentalmente para que se vuelvan nuestros aliados durante un periodo de tiempo. Todos los juegos comparten, en mayor o menor medida, los mismos tipos básicos de plásmidos, necesarios de aprender a utilizar y dosificar junto a nuestras armas, en las que sí que se encuentra una mayor variedad entre títulos, así como dentro de los mismos. Sin embargo, es en esta misma jugabilidad donde encontramos, en caso de jugar a los tres juegos de Bioshock: The Collection, la mejoría de un juego frente a su predecesor.

 

A pesar de que Bioshock fue una joya en el momento en el que se lanzó, la forma de gestionar las armas y los plásmidos se siente algo más tosca, sobre todo a la hora de intercambiar entre ambos. Dicha gestión fue mejorada y agilizada en Bioshock 2, metiendo más dinamismo a la hora de luchar y movernos entre las distintas opciones de combate (ahora se observan ambas manos al mismo tiempo, cosa que en la primera entrega no ocurría). En Bioshock Infinite esto se mejoró aún más, sobre todo por contener un mayor número de enemigos y aumentar el número de ocasiones en las que tendríamos que gestionar recursos de una forma fluida y rápida. En este juego, además, contamos con una ayuda que no existía en las anteriores entregas, y es que Elizabeth, la chica a la que se nos manda a buscar, nos echa un cable constantemente con botiquines de salud, balas, dinero o sales azules (que restauran nuestra «energía» de vigorizadores). Este punto, sin embargo, puede resultar agobiante o hasta pesado para algunos jugadores, pues rara vez Elizabeth permite que te quedes sin alguno de estos recursos, siendo un aviso constante en peleas largas.

 

Elizabeth
Elizabeth es, además, una manitas en cuanto a cerraduras, siempre y cuando le demos las ganzúas necesarias.

También es necesario puntualizar que, a pesar de ser un shooter, Bioshock: The Collection no cuenta para ninguno de sus títulos con la opción de utilizar el giroscopio de Nintendo Switch, algo que no acaba de comprenderse tanto por el tipo de juego que es como porque existe en su «juego hermano» Borderlands: Legendary Collection. Por suerte, todos los juegos rinden perfectamente y con 30 FPS estables tanto en modo Dock como en modo portátil, todo un logro de la portabilidad y convirtiendo a esta colección en uno de los mejores ports hechos hasta la fecha. Y creednos, quizás en las imágenes no se acabe de apreciar del todo, pero lo logrado por Virtuos es una verdadera maravilla.

 

El tiempo puede con todo. Hasta con la esperanza

Gráficamente no nos queda otra que remarcar una vez más el gran trabajo logrado por Virtuos con el port de Bioshock: The Collection realizado para Nintendo Switch, pues no solo mantiene la mejora gráfica que le fue aplicada a los juegos con esta versión remasterizada para las otras consolas de la generación y PC, sino que consigue mantenerlas también en el modo portátil. A esto hay que sumarle la ambientación que ya de por sí tienen Rapture en Bioshock y Bioshock 2, oscura y sombría con algún que otro momento de tensión, y Columbia en Bioshock Infinite, con un mundo mucho más colorido y abierto. Y es en este último en el que, sin embargo, encontramos alguna que otra pega en este sentido, y es que, al ser mucho más amplio en cuanto a espacios y lugares por los que movernos, el popping en algunos objetos y escenarios se hace notar, así como la falta de texturas (muy) puntuales. Nada realmente importante, pero necesario de remarcar.

 

Así no es como recordaba a George Washington

El apartado sonoro sigue la misma línea que la parte gráfica, perfecta en cuanto a ambientación y facilitarnos el introducirnos en la historia, pero con algo más de problemas que, sin ser nada serio, sí que crean algo de incordialidad. En Bioshock y Bioshock 2 sobre todo, los enemigos que podemos escuchar desde un lado u otro, incluso si están en otras salas con paredes pegadas (o incluso en salas superiores o inferiores) se sienten como si estuviesen a punto de golpearnos sin que lo veamos venir, haciéndonos complicado centrarnos en los objetivos que tengamos en ese momento y manteniéndonos alerta en situaciones que no debiesen, incluso volviéndonos un poco «locos» buscando dónde se encuentra dicho enemigo. En Bioshock Infinite, por otro lado, este problema se corrige algo mejor, en parte por la diferencia de lugares abiertos que tiene y la mayor facilidad de localización de enemigos en dichos mapas. Por otra parte, los coleccionables sonoros (entradas de diarios y voxófonos) se entremezclan si los escuchamos justo cuando se produce algún diálogo, dificultando el enterarnos de uno y del otro (los coleccionables podemos volver a escucharlos desde el inventario, pero los diálogos de la historia no, lo que puede «romper» el tempo en caso de coincidir que encontramos uno y avanzamos lo justo para iniciar dichos diálogos).

 

Con lo que sí cuentan los tres títulos de Bioshock: The Collection es con un doblaje al castellano impecable y de altísima calidad, lo que hace que nos involucremos aún más en la historia y estemos atentos a cada uno de los diálogos, diarios y voxófonos que encontramos.

 

 

Bioshock: The Collection – No Gods or Kings. Only Man

Son muchos juegos los que han sido remasterizados y porteados en estos años de la pasada generación a la actual, y muchos otros los que han dado el salto a Nintendo Switch. Sin embargo, pocos títulos como Bioshock: The Collection son capaces de llevarse el aclamo de la prensa y de los jugadores y mantenerse como atemporales por ser, a pesar de sus cosas mejorables, unos títulos que supieron adentrar a jugadores (entre los que me incluyo) en un nuevo universo que grita con esmero por una cuarta entrega. Con tres historias realmente interesantes y que saben mantener el ritmo (Bioshock 2 quizás sea el menos innovador y plano, aunque bueno igualmente), con giros inesperados y puntos de unión sutiles entre todos ellos, Bioshock: The Collection se convierte en un imprescindible de la consola híbrida y de los amantes del género FPS. Si no los pudiste disfrutar en su momento (o incluso si lo hiciste), no puedes perder de vista este port.

 

Hemos analizado Bioshock: The Collection gracias a una copia física cedida por 2K España. Versión analizada: 1.0.2

Bioshock The Collection
Desciende a Rapture; asciende a Columbia
Hablar de la saga Bioshock es hablar de una de las trilogías más aclamadas de los videojuegos, y no es para menos. Su historia, ambientación y jugabilidad fueron alabadas en su momento y ahora, con Bioshock: The Collection para Nintendo Switch, se le suma el excelente port con el que ha llegado a la consola híbrida. Una sobresaliente forma de volver a Rapture y Columbia donde queramos, como queramos y cuando queramos.
PROS
Uno de los mejores ports realizados hasta la fecha para Nintendo Switch
Una trilogía imprescindible en cuanto a historia, jugabilidad y ambientación que no envejece con los años
Estables y fluidos, tanto en modo Dock como portátil
CONTRAS
No cuenta con la opción de jugar con giroscopio
El sonido ambiente puede llegar a confundir a la hora de localizar de dónde vienen los enemigos
Bioshock Infinite es, levemente, el port menos conseguido, teniendo algo de popping en determinados escenarios
90