Muchos pensamos que Electronic Arts tiene una fobia oculta hacia Nintendo. Un servidor se atrevería a decir que su división deportiva muestra una aversión aún mayor, ya que, objetiva e históricamente, las peores versiones de la gran totalidad de sus lanzamientos han sido las desarrolladas para los hardware de la Gran N. Esta situación se remonta a tiempos de los 16 Bits, época en la que Mega Drive y Super Nintendo libraban una encarnizada batalla comercial y, precisamente, en la que nació FIFA. Su primera entrega, lanzada en 1993 para la negra de Sega, llevaba como subtítulo «International Soccer» y supuso un rotundo éxito que provocó que la adaptación para «el cerebro de la bestia« llegase a las tiendas unos meses después. El port fue muy aceptable, pero no hacía uso de las superiores capacidades técnicas de la consola de Nintendo y resultó inferior al original en muchos aspectos. Esto se convirtió en una norma general en la saga futbolera (también en las demás) y, aunque esto no signifique que los nintenderos hayamos sufrido con títulos desastrosos, sí que hemos recibido a lo largo del tiempo «joyitas» como FIFA 64, los «All Play» de Wii o el FIFA 13 de Wii U, que bien podía haberse llamado FIFA 11. El último capítulo, hasta el momento, de esta historia lo escribía FIFA 18 para Nintendo Switch la temporada pasada, un juego desarrollado por un equipo distinto al habitual, con un motor gráfico que bebe de uno de la pasada generación y con recortes técnicos y de contenido de tal calibre que lo convertían en una versión «lite» de las entregas disponibles para otras máquinas. La crítica lo recibió con tibieza y la comunidad se quejó por algunas de las ausencias, pero las ventas resultaron tan satisfactorias para la compañía americana que aquí estoy, un año después, a punto de presionar el botón A de mi híbrida para arrancar FIFA 19. ¡ALLÉVOY!
«EA Sports. It’s in the game! «
No sé si es por mis altas expectativas ante un nuevo título deportivo o que en los, sonoramente hablando, enlatados 90 me dejó marcadísimo el hecho de oír una frase nítida en un juego, pero desde aquel primer FIFA siempre me vengo un poco arriba cuando escucho y pronuncio (no me creo que vosotros no lo hagáis) este lema. Aunque, como usuario de consolas de Nintendo, tengo asumido que el subidón suele durar poco. En esta ocasión, exactamente hasta que aparece el menú principal, cuyo diseño es calcado al del año pasado y sobre el que un rápido vistazo me permite presagiar que, a excepción del modo Champions League, la experiencia va a ser básicamente la misma. Me debo a vosotros, así que nada mejor para corroborarlo que echar un partido rápido. ¡Venga! Un par de pulsaciones y cargas rápidas y… ¡Santo Bebeto! ¿Qué es esa pantalla que ven mis ojos (y que vosotros podéis observar bajo estas líneas)?
Nunca antes había visto tal cantidad de opciones para un partido rápido en FIFA y la sorpresa no puede resultarme más agradable. Llego a ella pulsando el stick derecho en la pantalla de selección de usuario y me descubre un buen número de posibilidades. Puedo darle caña en un sólo partido como toda la vida, una ida y vuelta o serie al mejor de 3 ó 5, en plan «Rey de la Colina» (modo exclusivo de FIFA 19 para Nintendo Switch). Aquí continúas jugando mientras no pierdas, con equipos aleatorios o en partidos con reglas alteradas, y es el estilo que más me ha llamado la atención por sus originales propuestas.
A partir de aquí se me presentan las variedades Larga Distancia (los goles desde fuera del área valen doble), A 2 Goles (partido rápido que gana el equipo que antes marque dos tantos), Sin Reglas (adiós faltas, fueras de juego y tarjetas), Cabezazos y Voleas (los únicos goles que suben al marcador son los anotados con la cabeza o mediante empalmes, además de tiros libres y penaltis) y, mi favorito tras probarlo, Supervivencia, en el que cada gol que marcas supone la pérdida de un jugador de tu equipo al azar con un máximo de cuatro. ¿Os imagináis la cantidad de situaciones locas que se puede generar jugando con o contra colegas a cualquiera de estos modos? Pues puede hacerse hasta entre cuatro personas en modo local, cada una con un Joy Con, y un perfil en el que se van registrando las estadísticas individualmente para contrastar en cualquier momento quién es el mejor de la pandilla en cada sesión (ojo, se borran cada vez que salgáis al menú de Switch). Interesante, ¿verdad? Pues, además, como última posibilidad dentro de los partidos rápidos, está la de disputar directamente la final de la Champions que esta temporada tendrá lugar en el Wanda Metropolitano, con toda su parafernalia y eligiendo a cualquiera de los numerosos equipos europeos licenciados. ¿Alguien ha propuesto un Albacete vs. Newport County? #Partidazo
Ya que estoy hablando de piques, me complace confirmaros que los demandados «amistosos» online con amigos han llegado a FIFA 19 para Nintendo Switch. Atrás han quedado las excusas baratas que nos dieron el año pasado para intentar explicar la cuestionable decisión de no incluirlos y, de este modo, en la presente entrega podemos invitar y retar a cualquiera que esté en nuestra lista de amistades de una manera sencilla y rápida. Los partidos en línea que he podido jugar han hecho gala de un control sin ningún tipo de lag y con tirones únicamente en casos muy puntuales. Además, el matchmaking es razonablemente rápido, así que, aunque peca un poco de escasez en cuanto a opciones de personalización, la experiencia global en este apartado me parece, de momento, totalmente satisfactoria.
Imbatible en licencias
Si hay algo en lo que FIFA 19 no tiene rival es en el enorme número de licencias con las que cuenta. Temporada tras temporada, la comparación con su rival directo, PES, deja al desarrollo de Konami en evidencia. Este año no podía ser de otro modo, y es que EA Sports le ha sisado la UEFA Champions League, la Europa League y la Supercopa de Europa (estas dos últimas aparecen dentro de Carrera y FUT). Gracias a este «fichaje», la UCL está presente de una u otra manera en todos los modos, pero lógicamente lo mejor es poder disputar el torneo al completo y vivir los partidos con toda la solemnidad oficial que los rodea cuando los vemos desde el sofá de nuestra casa cantando «The Chaaampions» antes del saque inicial.
Obviamente no contamos con el Mundial, presente en FIFA 18, pero el plantel de competiciones nacionales en FIFA 19 sigue siendo muy extenso, la gran mayoría de ellas con licencias completas de logos, equipos y jugadores y a las que se ha añadido la SuperLiga china (aunque se pierde la Liga rusa), 62 selecciones nacionales (14 de ellas femeninas) y cerca de 75 estadios reales perfectamente recreados, además de 30 ficticios. En este caso particular los aficionados españoles debemos estar contentos, pues podemos pisar el césped de todos los equipos de la Liga Santander de la temporada pasada salvo el Camp Nou (exclusivo de PES). En resumen, aunque disputar los campeonatos no tiene mucha profundidad, si quisiésemos jugar con todos los equipos en todos los estadios, no acabaríamos hasta después del lanzamiento de una exageración que podríamos llamar “New Nintendo Super Switch U Pro”.
En el Estadio Déjà Vu
Con tantos modos y emociones por las cosas buenas se me había olvidado que, como os dije, iba a jugar un partido rápido… Venga, elijo equipo, defino formación y estrategias mediante unos menús bastante básicos (ni rastro de las tácticas dinámicas de otras versiones) y salto al campo. ¡UN MOMENTO! ¿Estoy jugando al FIFA 19 o al 18? Sí, sí, es el 19. ¡PROTESTO!
Sobre el césped, esta versión de FIFA 19 presenta muy pocas novedades, con todo lo bueno y lo malo que esto conlleva. Visualmente, el juego sigue siendo muy fluido y conserva los 60 fps constantes tanto en modo dock, a 1080p, como en modo portátil a 720p, y donde luce especialmente bien. Como en la anterior edición, nos encontramos que en momentos puntuales como escenas, repeticiones o la cámara del modo PRO, el juego se mueve generalmente a 30 fotogramas por segundo. Aunque ya eran más que aceptables, es cierto que hay ligeras mejoras en los gráficos, en iluminación o texturas tanto en los estadios como en los futbolistas (con especial incidencia en las estrellas, que poseen modelados muy trabajados y movimientos característicos muy reconocibles), pero a simple vista los progresos no son demasiado evidentes y seguimos con una representación del público mediocre o peinados y uniformes estáticos.
Tampoco FIFA 19 ha dado un paso adelante en cuanto a la IA de los jugadores, que siguen contando con pocos matices de comportamiento independientemente del lado del campo donde se encuentren o en las físicas de balón o choques, poco realistas en ocasiones. En cuanto a las animaciones, se mantienen algo toscas o robóticas en muchos lances, evidenciando nuevamente que estamos ante un motor gráfico de la pasada generación con un ligero retoque. Esto es algo que empaña un poco la experiencia en el campo y puede entenderse como un peaje lógico a pagar por la menor potencia de la híbrida, pero creo que no es justificable y se debe más a una decisión empresarial (ya sea un tema de recursos o por intentar meter todo el contenido en el cartucho), pues hemos visto que otras compañías sí han conseguido portar a Switch títulos enormes con gran fidelidad, como ha hecho, sin salir del género deportivo, 2K con NBA 2K19.
El ritmo de juego de FIFA 19 por defecto tiende un poco más hacia el arcade correcalles, algo que encuentro bastante acertado para los encuentros en multijugador, pero quizá sea algo cuestionable si somos amantes de la simulación y nos vamos a dedicar a jugar temporadas de manera concienzuda. Afortunadamente, esto es algo que puede ajustarse, al igual que la dificultad, que presenta 6 niveles que van desde el más fácil, que permite anotar goleadas aunque estés jugando y tricotando al mismo tiempo, al más complejo, que exige ser el Oliver Atom de los Joy -Con para llevarse una alegría contra el peor equipo de Noruega (RESPECT). Y este es un aspecto donde FIFA suele brillar, pues es un título accesible para todos los públicos, con un control sencillo en el que bastan pocos botones para lograr jugadas efectivas y vistosas, aunque también es posible dirigir nuestras acciones de manera más manual si somos usuarios algo más expertos. La variedad de posibles regates, centros o tiros es correcta, aunque se echan en falta algunas novedades incluidas en otras versiones. Afortunadamente sí contamos con la más importante, la denominada Finalización Exacta, que aporta algo más de profundidad en el manejo y consiste en pulsar el botón de disparo una segunda vez tras armar la pierna. Obviamente el desafío está en encontrar el momento preciso de esa segunda pulsación y el acierto en esta tarea es lo que define el éxito o fracaso de nuestro tiro. Personalmente os recomiendo probarlo con la ayuda del “Trainer” activada, pues sus mensajes resultan de gran ayuda para definir el timing y, una vez lo tengáis dominado, os guieis sólo por el indicador en el triángulo sobre la cabeza del futbolista que chute que, de primeras, puede no ser suficiente.
En cuanto a la presentación de los partidos, si no fuera porque se ha añadido la rotulación televisiva real de la Champions y las ligas alemana, inglesa y española (inexplicablemente ausentes en Switch la temporada pasada), nadie sería capaz de acertar distinguir que está jugando a FIFA 19. Las escenas introductorias o las celebraciones de los goles son calcadas en su mayoría a las de FIFA 18, y los comentarios de Lama y González ya chirrían un poco, pues las líneas nuevas de texto se reducen a frases aplicables a la Liga de Campeones y se hacen un tanto repetitivas, con fallos de contexto esporádicos. Aunque no es lo usual, os invito a cambiar el idioma de los narradores (recomendados el Español Mexicano, que realmente es argentino, y el japonés) y os aseguro que os parecerá estar ante un juego nuevo. Continuando en el apartado sonoro, los efectos del público no desentonan y ayudan, como siempre, a acrecentar la inmersión dentro del ambiente de los partidos que, a pesar de la ausencia de novedades, sigue estando a un buen nivel. La banda sonora sí se ha renovado, como es lógico, con multitud de temas de estilos variados para que cualquier usuario tenga canciones que le amenicen la navegación por los menús o los resúmenes de los partidos.
Una de césped y otra de arena
Las ausencias en FIFA 18 para Nintendo Switch fueron numerosas y algunas de ellas con discutible justificación. Si en FIFA 19 esperabais un gran salto cualitativo en cuanto a contenido y modos, os quedaréis con las ganas una vez más. Olvidaos de dos de los modos en los que probablemente más tiempo ibais a invertir: El Camino y Clubes Pro, que vuelven a estar desaparecidos en la versión para la consola de los Joy-Con. Tampoco es posible disputar el par de añadidos más divertidos de FUT en los últimos años, las Squad Battles, y los nuevos enfrentamientos de Division Rivals, además de los desafíos diarios o semanales. Incluso en Partido Rápido sufrimos las limitaciones, pues no podemos jugar finales de copa que no sean la de la Champions y las estadísticas de los perfiles se borran al cerrar cada sesión, ya que no quedan vinculadas a las cuentas de usuario de EA, imposibilitando llevar un registro a lo largo del tiempo que fomente los piques entre colegas o jugando con consolas Switch diferentes.
También nos perdemos las novedades jugables y de control inherentes al uso del motor Frostbite, así como el sistema de Tácticas Dinámicas, que permite modificar numerosos parámetros del juego de la plantilla de manera bastante detallada y aplicarlos durante los partidos con una simple pulsación de un botón. Para el final he dejado Carrera y Fifa Ultimate Team, los dos modos más queridos por los fans, aunque quien os escribe los va a despachar bastante rápido en el análisis por su ausencia de novedades. ¡Al lío!
En Carrera podemos elegir tomar las riendas de la vida deportiva de un futbolista o un mánager que podemos crear de cero y nuestra misión será convertirnos en superestrellas partiendo del estatus de novato. En el primer caso tenemos que ir mejorando las aptitudes de nuestro jugador disputando partidos, superando retos o entrenando, mientras que como mánager podemos organizar la plantilla, gestionar contratos y la cantera o llegar a seleccionador nacional. Las tareas son suficientes como para poder dedicarle una cantidad considerable de horas de juego a este modo, pero, personalmente, me he aburrido bastante rápido debido a sus limitadas posibilidades y contenido, más propios de un FIFA de hace 7 u 8 años que de un juego de la actual generación, con lo que la sensación de que es algo a lo que ya hemos jugado cientos de veces puede desanimarnos a invertir nuestro valioso tiempo.
FUT,el modo estrella de las últimas entregas y de FIFA 19, nos llega casi sin novedades y dramáticamente recortado, aunque sí que es verdad que la base de la que parte esta modalidad tiene los suficientes alicientes como para que sea el verdadero «comehoras» del juego, tanto online como offline. La mecánica básica es la de siempre: tratar de crear la mejor plantilla posible gestionando los jugadores, entrenadores o potenciadores que conseguimos mediante la adquisición de sobres de cartas, que a su vez obtenemos gastando monedas que ganamos superando variados desafíos o jugando partidos y torneos, la salsa de este Ultimate Team. La duración de este modo puede ser infinita, especialmente si jugamos en línea. Sin embargo y, como he dicho antes, la ausencia de las últimas incorporaciones en esta versión de FIFA 19 puede pasarle factura a aquellos usuarios que llevan jugando a la saga en otras consolas desde hace años, además de empujarnos un poco más a todos hacia la compra de monedas con dinero real, ya que las opciones de ganarlas por nosotros mismos son mucho más reducidas.
FIFA 19 – Resumen de las mejores (y peores) jugadas
Tras bastantes horas de prueba llega el momento de poner mi Switch en modo reposo, reflexionar y contaros mis conclusiones. Empezaré por lo que realmente importa, que en mi opinión es la jugabilidad. En este sentido, FIFA 19 me ha hecho pasar buenos ratos a los mandos, pero nada muy diferente a lo que disfruté con FIFA 18. El continuismo en lo jugable es comprensible en las versiones para otras plataformas con una base más rodada, pero en Switch, tras un estreno cuestionable, creo que el salto entre ambos debería haber sido mayor. No dudo de que el uso de un motor que no es el Frostbite influya de manera determinante en este aspecto, pero la impresión que me da es la de que la saga ha tocado techo en el diseño de juego ya en su primer lanzamiento. Y eso es preocupante.
Si hablamos en términos generales, EA Bucarest nos presenta nuevamente una entrega muy recortada, cuya diferencia con los títulos de PS4 o XBOX One se acrecenta aún más este año, ya que los poseedores de la máquina de los Joy-Con seguimos sufriendo casi todas las carencias y no contamos con casi ninguna de las novedades. Es cierto que FIFA 19 ha incluido los amistosos online con amigos, la Champions o el sistema de Finalización Exacta, pero muchos modos son poco profundos y creo que aún es inexcusable que no podamos disfrutar de un modo FUT a la altura de las circunstancias (ya no cuela la justificación de que puede ser demasiado contenido para usuarios nuevos que nos dieron el año pasado) o de unas opciones de interacción con la comunidad FIFA más completas, lo que me aleja bastante de tener la sensación de que es un videojuego interminable, propia de las franquicias deportivas más importantes, además de no darme motivos para recomendaros haceros con esta edición si ya tenéis la de la temporada pasada. No es criticable que, debido a las singularidades de Switch, la desarrolladora opte por hacer una versión específica, pero creo que esa decisión debería desembocar en modos o características únicas en la híbrida que aumenten su valor añadido a mayores del que le otorga la portabilidad, algo que no ocurre en ningún momento. No llega a ser una «Legacy Edition», pero casi.
En resumen, FIFA 19 es un buen juego de fútbol que ofrece una experiencia satisfactoria y algo más pulida que el año pasado, pero con un conservadurismo y una falta de ambición manifiesta que le impide convertirse, ya no sólo en un simulador a la altura de sus «hermanos», sino en una alternativa valiosa a su antecesor en esta misma consola.
Análisis del juego realizado gracias a un código de descarga digital cedido por EA España.
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